Poco hablo de twitter por aquí para la gran parte de mi vida que se lleva. Es esta una afirmación cuanto menos bochornosa, pero no menos cierta que "España ya no es lo que era".
Mucha gente, a lo largo de mi rutina diaria, se acerca a mí y me pregunta desconcertada: "Pero, ¿qué es twitter?" y yo nunca sé bien qué contestarles. Menos aún, no sé nunca qué contestarles sin quedar yo de persona patética. Muchas veces simplemente contesto: "No lo sé, pero yo tengo 3500 followers" y me voy corriendo.
Pero hoy he desprendido mis dedos del teclado, me he puesto de pié, se me han caído unas cuantas migas del pijama sucio que no me quito desde ayer a eso de las seis de la tarde y he exclamado ¡Eureka! Twitter es el pueblo.
El pueblo en sentido universal, el pueblo de cada uno que es, a su vez, el pueblo de todos. Twitter es la plaza mayor de un pueblo lleno de vida, con un montón de gente que se pasea de aquí para allá, mostrando sus mejores trajes de domingo, entrando en misa mirando alrededor para percatarse de si le están viendo entrar y, sobre todo, follando en los pajares, a los que, a partir de ahora, llamaremos DMs.
Y como todo pueblo, tiene a sus pueblerinos imprescindibles. Vamos a empezar por el más transparente, el pregonero, la persona encargada de traernos las noticias más frescas y de recordarnos la actualidad diaria, y junto a él, el grupo de sabios que forma corrillos después de escucharlas para comentar lo mal que está todo y la de cosas que se podrían hacer para cambiar el mundo. Seguimos con el triunfador, ese vecino que realmente tenía talento y consiguió ganarse las pesetas haciendo lo que más le gustaba, que era trabajar en televisión, o, incluso, en la radio. Ahora todo el pueblo está orgulloso de él y, por supuesto, cada vez que se acerca a hacer una visita, es acosado por el resto de pueblerinos. El triunfador tontico, que es como el anterior pero sin talento. Triunfó, sí, pero solo por el factor suerte, aunque ahora cobre incluso más que el que había nacido para ello. De este, el pueblo puede sentirse orgulloso o no, eso depende de varios factores, pero los que sí que lo adoran son el colectivo tontico del pueblo, que incluso lo denomina ídolo. Ya que lo he nombrado, vamos a acercarnos a él: el colectivo tontico del pueblo es la muchedumbre, la gran masa de vecinos a los que se les ha calentado la puta cabeza de tanto estar alrededor de la lumbre sin hacer nada. En principio este grupo de población no es dañino para el total del pueblo, pero se han dado casos, se han dado casos. Así que andarse con ojos.
Los listos, imprescindibles en cualquier aldea. Estos listos son el contrapunto de los tonticos, y, por lo tanto, la única forma que tienen de hacerles daño, porque estos sí son dañinos, es, o bien metiéndose con sus ídolos tonticos o bien metiéndose con ellos directamente y riéndose de que los tonticos no puedan defenderse porque tampoco les dá pa' más. Por supuesto, cada vez que hablan sientan cátedra. A los listos les gusta mucho citarse por DM. Ya me entendéis.
Los cotillas. Iba a poner las cotillas, así, en femenino, pero no, la vida nos ha demostrado que los hombres pueden ser más cotillas incluso que las mujeres, sin ser por ello mariquitas, colectivo del que hablaremos más adelante. La vida es aburrida, señores, y más la del hombre medio corriente, y para alegrarla un poco, hay que cotillear, y si conviene, que conviene, inventar e imaginar, que es una cosa muy bonita. Los cotillas son muchos y de procedencia muy variada. Muchos llegan del colectivo tontico del pueblo. Aunque, realmente, es el grupo que a todos aúna. Podemos decir que es una subcategoría. Un habitante del pueblo puede ser una cosa de cara al resto de la comunidad pero luego esconder un cotilla dentro de sí. Esto ya forma parte del entramado de cada pueblo, y es demasiado complejo como para explicarlo en unas pocas líneas, así que solo me detendré a calificar al cotilla que todo el mundo reconoce como tal, el cotilla público. No se pierde una y se las sabe todas y todos nos preguntamos: ¿pero cuándo duerme esa persona? Disfruta viendo la vida pasar desde su ventana y comentando con otros de su especie cómo pasa esa vida para los demás. Es una persona feliz. Es una persona íntegra. Pero a veces el cotilla se da cuenta de su propia situación y se pasa al lado oscuro. Entonces se convierte en...
... el cotilla maligno. El cotilla maligno es una mala persona. No conviene acercarse y es preferible disimular, cada uno lo mejor que sepa, ante su presencia. También es verdad que es mejor tenerlo como amigo (o que él crea que hay lazos de amistad entre vosotros) que como enemigo. Es capaz de arruinar la vida de los más débiles por el puro placer de comentarlo. Licenciado en tortura psicológica, y sin haber asistido a la universidad.
Por pasar de lo más malo a algo bueno, todo pueblo también tiene su humanista, su poeta. Es aquella persona que va un poco por libre, que dice cosas que los demás no entienden demasiado bien, que lee libros y todo, y que en algún momento puede incluso llegar a resultar excéntrico, pero que, por lo que sea, tiene un reconocimiento dentro del mismo pueblo y la mayoría de la gente lo valora.
El loco del pueblo. Puede ser un humanista pasado de rosca o no, o puede ser un loco de nacimiento. Puede ser gracioso, o no, y puede incluso violarte. Tiene una mente muy compleja y tampoco se puede decir mucho de él. Es un loco, y cada loco lo es a su manera. Y, por supuesto, el tonto del pueblo, que nada tiene que ver con el colectivo tontico. Este no es que sea tonto, es que le gusta que los demás piensen que lo es. Se sabe chistes, hace piruetas que luego quiere que todos vean una y mil veces, puede llegar a cantar alguna canción solo por el mero hecho de entretener, e incluso puede llegar a saberse algún monólogo. La mayoría del pueblo le ríe las gracias por condescendencia, aunque tiene su público.
El marica y la bollera, totalmente liberados, les suda el coño, a ambos, lo que los demás digan de ellos. Eso hace que tengan tantos detractores como defensores. Los listos se aprovecharán de ellos para sus chistes, sin ninguna duda, y el cotilla maligno puede llegar a odiarlos, pero sobre todo son objeto de deseo de los envidiosos. Los envidiosos son aquellos que creen que su vida no es plena y que siempre quieren ser más, y tener más. Por supuesto, son heteros, pero si tienen que ir de maricas para dar envidia, o, sobre todo, de bolleras, estas últimas sobre todo por el tema de los DMs, entonces lo harán. No se conoce su límite, aunque su objetivo último es llegar a ser guay.
Los guays son los que molan, los que si hubieran salido en la película Grease llevarían chupa de cuero negra. Saben quedar bien ante todo el mundo y por norma general son gente inteligente, aunque siempre se cuela alguno que... gotea. Suelen ser jóvenes también, que fueron obligados a pasar sus primeros años en el pueblico pero que luego despuntaron y terminaron por abandonarlo. Prácticamente no necesitan recurrir al DM porque tienen su garaje secreto, o bodega, o peña, donde dar rienda suelta al amor, porque recordemos que son jóvenes y tienen ganas de lo que tienen. Eso sí, que no necesiten recurrir al DM no quiere decir que no lo hagan.
Por supuesto, todo pueblo tiene que estar regido por una serie de políticos que se pasean de vez en cuando por ahí y que, cuando les conviene, dicen un par de cosas. Es difícil acceder a ellos directamente (a no ser que estén en campaña) pero son unas figuras muy válidas para ser aprovechadas por el resto de colectivos para tener tema de conversación. El tonto del pueblo DEBE saber imitarlos.
Y por último, si algo nos enseñó Amanece que no es poco, es que todo pueblo tiene que tener su puta y, para compensar, diré yo también que su monja. No he querido dar nombres hasta ahora, pero con la monja me la voy a jugar. La monja de twitter (que esto era todo una metáfora de twitter, no os olvidéis) es @AmantedeCristo. Por supuesto, la monja no sabe de DMs, pero la puta sí, y mucho, porque es en ellos donde realmente hace su trabajo. Ella (o él, que también los hay) conoce a la perfección aquello de "señora en la calle y puta en la cama" y su buen saber hacer puede confundirla/lo con un integrante de cualquiera de los grupos anteriormente citados, pero el fondo es el fondo, y las paredes de los DMs a veces hablan.
Parece mentira. Desde los diez u once años odiando la vida de los pueblos y he acabado metida de llena en uno. Pero mirémoslo por el lado positivo, al menos en twitter no hay que ir a sembrar, a sacar al ganado o a vendimiar, que era donde me llevaban a mí.
Por cierto, se me olvidaba otro elemento intrínseco a cualquier pueblo: la reina de las fiestas. Ya sabéis, aquella que vive exclusivamente por y para que le pongan la coronita.
5 chorradas como pianos:
Sí que te he notado yo últimamente muy metida en el twitter, sí...
Uy últimamente... :P
Para mi Twitter no es un Pueblo. Es la extensión de nuestra actividad personal o social en la red.
Hace poco me preguntaron: ¿por que Twittear me voy a cagar? (Twett tipico)
Y mi respuesta: Simplemente esta compartiendo un acto humano y personal y de paso lo convierte en un acto social.
El problema es que no lo entendió, o estas al día no o estas, así de simple...
@quiquecasal
No sé por qué pero no me acaba de convencer a mí lo del Twitter, de hecho es la única red social de la que no tengo cuenta. Simplemente creo que es como que se publica todo por publicar, sin filtro, sin que sean cosas interesantes de verdad (no siempre) y me parece aburrido. Será que aún no me ha llegado el momento de amarle.
Yo soy la tonta del pueblo, lo tengo clarísmo
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